Casa Batlló

Una obra maestra de la arquitectura modernista

Antoni Gaudí

imagen de antonio Gaudi

Gaudí fue un arquitecto con un sentido innato de la geometría y el volumen, así como una gran capacidad imaginativa que le permitía proyectar mentalmente la mayoría de sus obras antes de pasarlas a planos. De hecho, pocas veces realizaba planos detallados de sus obras; prefería recrearlos sobre maquetas tridimensionales, moldeando todos los detalles según los iba ideando mentalmente. En otras ocasiones, iba improvisando sobre la marcha, dando instrucciones a sus colaboradores sobre lo que debían hacer.

Dotado de una fuerte intuición y capacidad creativa, Gaudí concebía sus edificios de una forma global, atendiendo tanto a las soluciones estructurales como a las funcionales y decorativas. Estudiaba hasta el más mínimo detalle de sus creaciones, integrando en la arquitectura toda una serie de trabajos artesanales que dominaba él mismo a la perfección: cerámica, vidriería, forja de hierro, carpintería, etc. Asimismo, introdujo nuevas técnicas en el tratamiento de los materiales, como su famoso trencadís hecho con piezas de cerámica de desecho.

El edificio

La Casa Batlló es un reflejo de la plenitud artística de Gaudí: pertenece a su etapa naturalista (primera década del siglo XX), periodo en que el arquitecto perfecciona su estilo personal, inspirándose en las formas orgánicas de la naturaleza, para lo que puso en práctica toda una serie de nuevas soluciones estructurales originadas en los profundos análisis efectuados por Gaudí de la geometría reglada. A ello añade el artista catalán una gran libertad creativa y una imaginativa creación ornamental: partiendo de cierto barroquismo sus obras adquieren gran riqueza estructural, de formas y volúmenes desprovistos de rigidez racionalista o de cualquier premisa clásica.

Sin embargo, como es habitual en las obras de Gaudí, el diseño y la innegable artisticidad del conjunto no privan de que el edificio esté concebido bajo el prisma de la funcionalidad, a la que el arquitecto subordina todos los demás elementos. En ese sentido, cabe resaltar la importancia otorgada tanto a la iluminación como a la ventilación, dos ejes básicos para una vida sana y confortable en un edificio de viviendas. Para ello dispuso un gran patio central en el centro del edificio, al que daban las habitaciones de servicios, mientras que los salones y los dormitorios daban a la fachada. Este patio también articulaba el movimiento dentro del edificio, a través de escaleras y un ascensor.

imagen de la fachada

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El modernismo

imagen de la casa mila

El modernismo rechaza el estilo poco atractivo de la arquitectura industrial de la primera mitad del siglo XIX, y desarrolla nuevos conceptos arquitectónicos basados en la naturaleza, que consisten en los materiales de construcción que se emplean, en las formas de los edificios y en las figuras de sus fachadas. Los arquitectos y sus escultores colocan en el exterior de los edificios pájaros, mariposas, hojas y flores a modo de elementos decorativos, ya sea como figuras adosadas o como adorno de la piedra o cerámica. También se colocan figuras de tamaño mayor, animales fabulosos o personas, y en las cornisas elementos de cerámica de color. Las ventanas y los balcones disponen de rejas de hierro forjado, que son labradas artísticamente y contienen motivos inspirados en la naturaleza.

Los arquitectos aprovecharon los materiales nuevos y reconvirtieron el uso de los ya conocidos. Algunos comunes en el modernismo fueron el hierro (muy presente en diversas obras, dejando la herrería al descubierto), la cerámica, el vidrio, los cristales, la madera, el yeso, la piedra, los ladrillos y la pintura entre otros, también se reintegró la escultura a la arquitectura como una de sus principales cualidades.

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© Paul Josue Garabito Michaga